Andrés Hassen

Andrés Hassen

Director Financiero

Soy economista y director financiero en ARH ECONOMIST, una empresa dedicada al desarrollo de negocios y al asesoramiento financiero para empresas nacionales e internacionales. Cuento con más de 15 años de experiencia en el sector financiero, donde he liderado la planificación, la ejecución y el control de la estrategia financiera, alineada con el presupuesto y los objetivos de la organización.

Mi misión es garantizar la sostenibilidad, la liquidez y la viabilidad de las empresas que represento, optimizando los recursos económicos, evaluando y gestionando los riesgos, y aprovechando las oportunidades del mercado. Para ello, me apoyo en una visión global y tecnológica, que me permite analizar los datos y las tendencias locales y globales, y adaptarme al entorno volátil y competitivo. Gracias a mi formación como MBA y a mis estudios en el exterior, tengo una amplia perspectiva y un enfoque innovador. Mi pasión es el crecimiento futuro, por eso trabajo de forma externa y ordenada con un plan que nos permita cumplir los resultados esperados, siempre teniendo en cuenta las necesidades y expectativas de los clientes.

QUÉ ES UN FONDO DE INVERSIÓN

Un fondo de inversión es un instrumento financiero que concentra las diversas aportaciones llevadas a cabo por un grupo de personas que ha decidido invertir cierta cantidad de dinero.
Se trata, por lo tanto, de una Institución de Inversión Colectiva (ICC) que se constituye como resultado de todas las contribuciones llevadas a cabo por los inversores. El total de todas estas aportaciones se invierte en distintos instrumentos financieros de diferentes tipos. ¿Y qué podemos obtener al invertir en fondos de inversión? Al apostar por este instrumento,el inversor tiene acceso a mercados a los que le resultaría muy difícil acceder de forma individual. Además, los fondos ayudan a diversificar las inversiones. Al mismo tiempo, al decantarse por ellos, los ahorros quedan en manos de profesionales que gestionan las inversiones y analizan las oportunidades de mercado con el objetivo de buscar las mejores opciones y saber cuándo es más rentable.

Una de las ventajas de los fondos de inversión es que brindan la posibilidad de que los inversores puedan acceder a distintos mercados financieros e invertir en diferentes activos, diversificar inversiones y plazos y desarrollar estrategias. Al mismo tiempo, ofrecen un alto grado de flexibilidad a la hora de su liquidación o traspaso, así como beneficios fiscales en muchas geografías.A la hora de invertir en fondos de inversión, entran en escena una serie de figuras clave, sin las cuales la función no puede comenzar. Estas figuras son, en primer lugar, la persona que lleva a cabo la inversión, a la que llamaremos partícipe; después, como asesora, interviene una sociedad gestora, cuya finalidad es invertir el capital que los partícipes han decidido destinar a los activos financieros que forman parte de la cartera del fondo de inversión como pueden ser, por ejemplo, los fondos de renta fija o los de renta variable. Dicha sociedad gestora tendrá, a su vez, una gama de productos donde se recogerán las características y las condiciones de dicho fondo. Por último, interviene una entidad depositaria, cuyo fin es custodiar el dinero, es decir, el patrimonio del fondo, y que, al mismo tiempo, se hace cargo del control de todas las actividades de la gestora, en nombre de los ya mencionados partícipes.

QUE SON LAS CRIPTOMONEDAS

Una criptomoneda es un activo digital que emplea un cifrado criptográfico para garantizar su titularidad y asegurar la integridad de las transacciones, y controlar la creación de unidades adicionales, es decir, evitar que alguien pueda hacer copias como haríamos, por ejemplo, con una foto. Estas monedas no existen de forma física: se almacenan en una cartera digital. Las criptomonedas cuentan con diversas características diferenciadoras respecto a los sistemas tradicionales: no están reguladas ni controladas por ninguna institución y no requieren de intermediaros en las transacciones. Se usa una base de datos descentralizada, blockchain o registro contable compartido, para el control de estas transacciones. Al hilo de la regulación, las criptomonedas no tienen la consideración de medio de pago, no cuentan con el respaldo de un banco central u otras autoridades y no están cubiertas por mecanismos de protección al cliente como el Fondo de Garantía de Depósitos o el Fondo de Garantía de Inversores.

En cuanto a la operativa de estas monedas digitales, es muy importante recordar que una vez que se realiza la transacción con criptomonedas, es decir, cuando se compra o vende el activo digital, no es posible cancelar la operación porque el blockchain es un registro que no permite borrar datos. Para “revertir” una transacción es necesario ejecutar la contraria. Ya que estas monedas no están disponibles de forma física, hay que recurrir a un servicio de monedero digital de criptomonedas, que no está regulados para almacenarlas.

REPARTIR DIVIDENDOS EN LA EMPRESA

Los dividendos son una de las principales razones por las que los inversores suelen compran acciones en una compañía y, a su vez, también son un mecanismo muy utilizado por las empresas para atraer financiación. La palabra dividendo tiene su origen en el vocablo latino dividendus y significa “cantidad a dividir”, por lo que en el ámbito mercantil se utiliza para definir la porción de los beneficios que una empresa reparte anualmente entre sus accionistas. Dicho de otra forma, los dividendos son las rentas que obtienen los dueños de las acciones como contraprestación por haber invertido en la empresa. Los dividendos son un factor importante que los accionistas e inversores tienen en cuenta a la hora de comprar o no las acciones de una compañía, aunque no es el único criterio. El posible beneficio futuro por vender las propias acciones a un mayor precio debido a la revalorización es otra de las motivaciones para invertir.

No en todos los casos la posesión de una acción significa recibir dividendos, pues estos generalmente están directamente relacionados con las ganancias que una empresa obtiene durante un ejercicio, así como a sus estados financieros. Un escenario para explicar lo anterior son los resultados que reflejan pérdidas o que, aun obteniendo beneficios, estos deban destinarse a sanear las cuentas de periodos anteriores. También es posible que las empresas, sobre todo las que aún están en procesos de expansión o capitalización, decidan utilizar las ganancias para reinvertirlas en su propio crecimiento y no las reparta entre los accionistas. Por norma general, cuando las empresas cierran sus cuentas anuales, es el órgano de control o Consejo de Administración de la compañía el que, al existir beneficios, propone el reparto de los dividendos, y es la Junta General de Accionistas la encargada de aprobar dicho reparto. Tras conocer qué son los dividendos y cómo se calculan, es momento de abordar cuáles son las opciones más comunes que existen a la hora de repartirlos. Se suele considerar entre otras cuestiones; si es de forma anticipada, a través de un pago único o fraccionado, o si se trata de una retribución en dinero o en acciones de la propia compañía. Veamos cada caso.