
Andrés Hassen
Soy economista y director financiero en ARH ECONOMIST, una empresa dedicada al desarrollo de negocios y al asesoramiento financiero para empresas nacionales e internacionales. Cuento con más de 15 años de experiencia en el sector financiero, donde he liderado la planificación, la ejecución y el control de la estrategia financiera, alineada con el presupuesto y los objetivos de la organización.
Mi misión es garantizar la sostenibilidad, la liquidez y la viabilidad de las empresas que represento, optimizando los recursos económicos, evaluando y gestionando los riesgos, y aprovechando las oportunidades del mercado. Para ello, me apoyo en una visión global y tecnológica, que me permite analizar los datos y las tendencias locales y globales, y adaptarme al entorno volátil y competitivo. Gracias a mi formación como MBA y a mis estudios en el exterior, tengo una amplia perspectiva y un enfoque innovador. Mi pasión es el crecimiento futuro, por eso trabajo de forma externa y ordenada con un plan que nos permita cumplir los resultados esperados, siempre teniendo en cuenta las necesidades y expectativas de los clientes.
LA LIQUIDEZ EMPRESARIAL: EL PILAR INVISIBLE QUE SOSTIENE EL CRECIMIENTO
Claves para gestionar la liquidez en ciclos económicos volátiles.
La liquidez es la sangre de la empresa. Sin un flujo de caja sano y controlado, incluso los negocios rentables pueden verse abocados a situaciones de estrés financiero. En entornos de volatilidad económica, inflación, subidas de tipos de interés y cambios en el consumo, la gestión de la tesorería se convierte en un factor crítico de supervivencia y crecimiento.
Muchas empresas centran sus esfuerzos en aumentar ventas o reducir costes, pero descuidan la planificación de caja. El resultado suele ser el mismo: tensiones de liquidez inesperadas, dificultades para afrontar pagos y dependencia excesiva de financiación externa. Por ello, la anticipación es la mejor herramienta para evitar crisis de tesorería.
Una de las acciones clave es la planificación semanal de caja. No basta con revisar los números una vez al mes. Las empresas que lideran su sector controlan entradas y salidas de efectivo de forma continua, proyectando semanas e incluso meses por adelantado. Esto permite detectar posibles déficits de liquidez y tomar decisiones con margen de maniobra.
Otra práctica fundamental es trabajar con escenarios múltiples de ingresos y gastos. Un escenario optimista, uno realista y uno conservador permiten evaluar cómo se comportaría la tesorería ante cambios en ventas, retrasos de cobro o incrementos de costes. De esta forma, la empresa se prepara para distintos contextos sin improvisar.
La creación de una reserva estratégica de liquidez también resulta esencial. Contar con un colchón financiero permite absorber imprevistos, aprovechar oportunidades de inversión o soportar periodos de baja actividad sin comprometer la operativa diaria.
LA IMPORTANCIA DEL CFO EXTERNO
En un entorno cada vez más competitivo, incierto y orientado a la eficiencia, la dirección financiera ha dejado de ser una función meramente operativa o contable para convertirse en un eje estratégico del crecimiento empresarial. En este contexto, la figura del CFO externo (Chief Financial Officer) ha cobrado un protagonismo creciente, sobre todo en pymes que desean escalar sin perder el control financiero.
La percepción tradicional consideraba que un CFO era exclusivo de grandes corporaciones, pero eso ha cambiado. Hoy, gracias a modelos de externalización flexibles, las pymes pueden acceder al conocimiento, metodología y visión de un director financiero experimentado, sin asumir el coste fijo de una estructura interna.
¿Qué aporta un CFO externo que no ofrecen otros perfiles financieros?
A diferencia de un contable o un asesor fiscal, cuya labor se centra en el cumplimiento tributario y la registración de operaciones, el CFO externo cumple un rol de liderazgo y acompañamiento estratégico. Su función impacta en la toma de decisiones de alto nivel, desde la planificación financiera hasta la gestión del riesgo, pasando por el control de costes, la eficiencia operativa y la relación con inversores o financiadores.
ESTUDIO DE CASO: CÓMO UNA PYME RECUPERÓ LIQUIDEZ EN 6 MESES
En el desafiante entorno económico actual, muchas pymes enfrentan tensiones de liquidez que amenazan su viabilidad. Sin embargo, con un diagnóstico certero y una ejecución disciplinada, es posible revertir la situación en plazos sorprendentemente cortos. Este caso real ilustra cómo una empresa industrial logró recuperar liquidez en solo seis meses, transformando sus finanzas y su modelo de gestión.
Situación inicial: tensión de liquidez crónica
La empresa, del sector industrial, contaba con aproximadamente 30 empleados. A pesar de mantener una actividad comercial constante, enfrentaba una preocupante tensión de liquidez que limitaba su operación y crecimiento:
Cuentas por pagar acumuladas con vencimientos vencidos.
Cobros con retrasos sistemáticos, superiores a 90 días en promedio.
Margen operativo erosionado por falta de control en los costos variables.
Ausencia total de planificación financiera: no existía un calendario de tesorería ni un presupuesto operativo estructurado.
Este contexto provocaba incertidumbre, desgaste del equipo directivo y deterioro de relaciones con proveedores estratégicos.

